Del texto a los servidores: idiomas y supercómputo

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Lejos de limitarse a las ciencias exactas, la infraestructura de cálculo de UNC Supercómputo es aprovechada por profesionales de las humanidades para experimentar con modelos de lenguaje propios, proteger datos confidenciales y abrir nuevos horizontes laborales.


La imagen tradicional asociada a un centro de supercómputo suele remitir a simulaciones climáticas, fórmulas astronómicas o cálculos químicos desarrollados por físicos y computólogos. Sin embargo, en la Universidad Nacional de Córdoba esa misma capacidad técnica encontró un espacio fértil en un terreno impensado para muchos: la lingüística y la traducción.


A través de la Facultad de Lenguas se dicta la Diplomatura Universitaria de Formación Continua en Competencias Técnicas para Profesionales de Idiomas, GenIA, Data y Programación. La iniciativa, coordinada por Laura Bruno y Paula Estrella, se desarrolla de manera completamente virtual entre fines de junio y diciembre. Su diseño busca acercar a egresados y estudiantes avanzados de carreras del lenguaje a herramientas prácticas en áreas como ingeniería lingüística, inteligencia artificial y programación básica.


Este acercamiento entre letras y tecnología no nació de un día para el otro. Desde 2017, la Oficina de Ingeniería Lingüística viene impulsando capacitaciones para que los traductores puedan responder a las transformaciones del sector. Paula Estrella, doctora formada en Ginebra con foco en traducción automática y docente a cargo del módulo de Inteligencia Artificial Generativa, remarca que los planes de estudio tradicionales a veces dejan poco espacio para las habilidades técnicas que hoy exige el mercado. En un entorno donde la traducción humana convive con sistemas automatizados, tareas como la curaduría de datos o la gestión de proyectos se convirtieron en salidas laborales concretas.


Aprender con servidores en casa


Para trabajar con modelos de lenguaje sin obligar a los estudiantes a pagar suscripciones privadas ni depender de plataformas comerciales que cortan el servicio al alcanzar un límite de uso, la diplomatura acudió directamente a UNC Supercómputo. En los servidores universitarios se instaló el software libre Ollama, lo que permitió disponibilizar modelos a los que los cursantes acceden mediante sus cuentas institucionales de la UNC.


Operar en un entorno local introduce un factor determinante en la práctica profesional, que es la gobernanza y la privacidad de los datos. Quienes trabajan en traducción manipulan a diario textos confidenciales de empresas y clientes que no pueden cargarse libremente en servicios comerciales. Al mismo tiempo, disponer de esta infraestructura abierta brinda la posibilidad de comparar modelos grandes y pequeños en tiempo real, observar cómo evolucionan y realizar pruebas iterativas sin restricciones comerciales de acceso.

“A veces uno solo ve una pantalla y no todo el trabajo que hay detrás, todo el esfuerzo que supone y el soporte que nos dan desde (UNC) Supercómputo. Cada vez que tuvimos un problema hubo alguien dispuesto a ayudarnos, y eso necesita un reconocimiento”


Prácticas reales que desarman la pantalla del chat


Las actividades prácticas del módulo apuntaron a desmitificar la idea de que la inteligencia artificial consiste únicamente en escribir consultas en un cuadro de diálogo. Los estudiantes exploraron parámetros técnicos como la temperatura para analizar cómo cambia la precisión en las respuestas, e incluso aprendieron a consultar los modelos mediante llamadas por API integradas en cuadernos de código Python.


En otra de las instancias de trabajo, el grupo tomó capturas de pantalla de interfaces de software, utilizó los modelos para extraer textos traducibles y generó maquetas para evaluar desafíos lingüísticos reales, como la expansión o reducción de caracteres al pasar de un idioma a otro. También ejercitaron el rol de auditores en esquemas donde un modelo evalúa a otro, una práctica conocida en la industria como LLM como juez, contrastando la salida automática con su propio criterio profesional. Enfrentarse al uso directo de los servidores también implicó convivir con los errores habituales de cualquier sistema informático y aprender a resolverlos sobre la marcha.


El valor de saber qué pasa detrás de la pantalla


El trayecto, que comenzó con unos 60 inscriptos y retuvo a unos 35 participantes debido a un ritmo de cursado exigente con entregas semanales, expone una necesidad real. Con el idioma español ampliamente resuelto en los motores automáticos básicos, el mercado laboral empezó a demandar perfiles híbridos capaces de interactuar con el código, supervisar datos y negociar con clientes técnicos con fundamentos sólidos.

“Poder salir a trabajar y caer a una empresa o a una reunión con clientes con algo innovador que adquiriste en la UNC me parece el objetivo más genuino que podemos tener desde la universidad”


En un escenario donde la automatización amenaza con achicar oportunidades, la respuesta no es esquivar la tecnología sino entender cómo funciona y aprender a usarla a favor. Los estudiantes de Lenguas no solo aprendieron a interactuar con modelos, aprendieron cómo operan por dentro, dónde fallan y cómo defender el valor de su profesión. Saber que ese aprendizaje ocurre sobre infraestructura pública le da un sentido real al supercómputo local, porque cuando las máquinas están acá, la discusión sobre el futuro del trabajo también se da acá.


Por Julieta Vega Rodriguez